Donde el silencio nos nombra

Podríamos sonreír juntos al viejo árbol, mientras nos tomamos de la mano. Aunque sea un deseo insensato de verano y una decisión estúpida la que pretendo concretar. Siento que ese momento puede ser único, ya que tus temores no deberían estar condicionados por lo que expresa la gente malintencionada.

Incluso siento cómo el viento nos abraza y nos une en una noche en la que todo puede suceder. No creas que yo tampoco escapo a las declaraciones injuriosas que ventilan esas almas llenas de odio, pero el tiempo me fue enseñando que debo valorar esos abrazos entregados con pasión.

Comprendo que tengas que bajar la mirada. Los sinsabores que tuviste que cargar sobre tu espalda no son fáciles de llevar. Por eso no quiero decirte nada, y permitir que tu silencioso ser sea la más bonita expresión de los sentimientos.

Han pasado más de dos horas desde que nuestros corazones se entrelazaron a través de nuestros pechos. El perfume del amanecer nos recuerda que debemos volver. Y no importa si pude o no sentir el sabor de tus labios: hasta hace un rato solo era un anhelo que imaginaba por la ventana, y ahora camino impregnado de tu colonia, aromatizada con fragancias exóticas.

La alarma del teléfono ha comenzado a sonar. Aunque he dormido poco, tengo la sensación de que ha sido uno de los sueños más profundos que he tenido. Porque, al observar mi pecho, veo una marca roja de sangre. Es probable que sea la prueba de que anoche sí estuvimos abrazados, buscando la felicidad.

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