Lecturas desvalijadas por la incoherencia y un sinfín de bolsillos vacíos que se inmolan ante los ojos de una paloma enamorada. Sabemos que nuestros días están contados, pero aun así buscamos vengarnos de situaciones que carecen de sentido.
Seguiremos perdiendo el tiempo en estupideces que nunca sucederán. Nos preocupa más lo que piensan las mariposas que demostrar cariño a quienes nos abrazan con compasión.
Aunque el optimismo esté en plena mudanza y la oscuridad sea el techo de muchos altaneros, deberíamos encontrar una manera sincera de cerrar la boca y lograr que las plantas florezcan mañana.
Porque es muy claro lo que sentimos y lo que nos pasa cuando enfrentamos situaciones angustiantes; solo que todavía no aprendemos a cambiar el rumbo. Seguimos prefiriendo ese mar embravecido antes que mirar las estrellas junto a la persona que nos brinda su hombro en los días de melancolía.
Cambiar cuesta. A veces las heridas y las cicatrices duelen más que el golpe. Pero, al fin y al cabo, ¿a quién no le agrada haber superado un malestar y dejar de soportar rostros de gente que solo sabe mirarse el ombligo?
1 comentario en “La calma nos incomoda”
Lamentablemente la vida a veces es así.