Así es la vida

Manos que se fueron arrugando por el paso de los años, mentes que se van confundiendo por los daños de una cruel enfermedad. Terminan siendo situaciones que pueden dejarnos estampillados contra la pared.

En ese mundo que aún siguen existiendo millones de recuerdos, los cuales son obligados a demostrar que aún hay sentimientos. Nos dan a entender que la empatía será la única capacidad que tendremos para afrontar esa dura jugada.

Esos cabellos blancos ya no podrán contarnos de la realidad que estamos viviendo, ni la certeza del año que estamos transitando. Parece ilógico describir el olor a oscuridad, pero que fuerte deben ajustar los tornillos de los sentimientos, aquellas personas que tienen que conducir ese barco perdido.

Mientras intentamos cubrirnos la cabeza con un mantel lleno de agujeros, para no observar que tan cruel pueden ser los látigos que van azotando a la alegría. Una pequeña dosis de inocencia hace que dos rosales viejos se confundan en un abrazo.

Por un momento el tiempo se ha detenido, solo vemos pasar flores de colores por el aire, y una música divertida que nos indica que unos de los rosales ha sentido cosquillas en lo más profundo de su savia.

Habrá mucho para contar de ese suceso que ni siquiera estaba en la mente del payaso. Ya que por más que uno de ellos no recuerde nunca ese breve momento, el otro podrá sentirse contento porque volvió a sentir ese cariño que se debían.

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1 comentario en “Así es la vida”

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