Círculos

Bienvenidos a este mundo lleno de gente buscando protagonismo, donde la vida va perdiendo sus colores, y los árboles ya dejaron de sonreír.

Seguramente la equidad se quedó acéfala desde el mismo momento que la princesa era encargada de hacer sonreír a los payasos. Porque de lo contrario, sería imposible entender cómo funciona el engranaje ecuménico de esas tristes personas.

Aun así, una mujer peinada con trenzas; se divierte observando como el dinosaurio busca sentirse importante ante los ojos de una rata con anteojos. A su lado está una piba que le escribe a la vida, y le sonríe con dulzura al amor. Parece tan natural, que por momentos sus ojos verdes le dan curiosidad al señor de los lentes rojos.

La tarde se ha ido, una vez más la princesa y el dinosaurio se han encargado de defraudar al poeta. Pareciera que fuera algo normal para él, pero que desde hace un tiempo ha decidido sentirse en libertad, es por eso que prefiere marcharse en busca de su hija para darle un abrazo.

De pronto todos se van, alguien los intenta detener aduciendo que habrá magia. La señora que imagina un mundo feliz, sabe que es mentira, a ella no la pueden engañar, aprendió bastante de fascinaciones cuando viajaba a charlar con la muerte.

No hubo luces, no hubo encanto, es siempre igual, donde las palabras bonitas se estampan contra un cuadro mal pintado. Es una quimera tan predecible, que hasta el loco que parecía divertido; ha dejado de reírse a carcajadas.

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