Conocimiento

He dejado de sentir dolor en las heridas que me provocaron los años. Es más, me siento orgulloso de haberlas obtenido lidiando contra los apócrifos que solo buscan que abandone el barco.

Desde hace bastante tiempo que me he convertido en alguien fingido para los que devoran miembros ajenos, y demasiado amable para todos aquellos que nos abrazamos en los funerales.

Podría descifrar realmente quien puede sonreírle a Dios sinceramente, o a quien se le llena la cara de picardía cuando regala flores que recogió en el cementerio. No es que tenga ADN de alienígenas para detectar las caras de los roedores.

Es que tuve la posibilidad de caminar solo por los callejones oscuros de zonas remotas. Eso me permitió conocer de qué forma piensan los vampiros, y de cómo los pájaros dormidos se tienen que defender de las alimañas ponzoñosas.

Hoy en día sigo sintiendo los temblores que provoca el miedo en mi cuerpo. No soy tan fuerte como parece, la sensibilidad se apodera de este volátil cerebro cuando siento que algo es injusto. Seguramente eso les pasa a todos los que un día les toco jugar con un momento de infortunio.

Porque nadie mejor que esas personas pueden explicarle a los codiciosos de que como se superan los perjurios. También de ellos se puede aprender el camino que hay que tomar el día que nos persiga la muerte, porque no es que vayamos a escapar de ella para siempre, solo es saber disfrutar de la vida mientras ella se entretiene con esas almas prejuiciosas que tanto nos molestan.

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