Conveniencia

Demasiados murmullos se perciben en ese preciso momento que un loco intenta conquistar el mundo, parece increíble para el pibe que no para de alentar su viaje, demasiado trágico para la pobre abuela que lucha para que no se vaya.

Situaciones cotidianas que se asemejan a la conquista del mundo, donde los triunfos y las derrotas tienen un papel importante, donde algunos se convierten en ese loco y otros se disfrazan para estar acorde a cualquier situación que les pueda convenir.

Parece que la consigna de buscar un traje adecuado para quedar bien con los demás para obtener un rédito ha dejado de ser una moda para transformarse algo cotidiano. No es que me haya sorprendido en estos días, ya había comprobado esto hace bastante tiempo, cuando la señora que habla con acento desconocido cambió su petiso negro por un escultural caniche blanco.

Demás estaría hablar del morocho que succionaba líquidos especiales para embellecer su cabellera, o de ese rubio que juega a juntar mujeres mientras grita a los cuatro vientos que el dinero no le alcanza. Todo eso parece tener un  perfume a personajes de telenovelas, los cuales se ven muy lejanos, pero tal vez seas vos, yo, o algún león lleno de collares los protagonistas de ese culebrón.

Entonces es ahí donde comienza este viaje sin retorno, porque primero es buscar lo que nos conviene, luego hablaremos del que hace algo y cuando todo parece que ha concluido, nos transformaremos en seres llenos de envidia. O porque creen que muchos de los locos que quieren conquistar el mundo se han alejado de los sonidos que causan las voces de los ambiciosos y del ladrido repetitivo de algunos tibios que nunca pudieron saltar la cerca.

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