Cotidiano

Mis sueños se van haciendo realidad de una forma muy particular, ya que cuando puedo sonreír por algún logro, siento que también hay días oscuros que me hacen trastabillar. Algunos le llaman la magia de la vida, yo las nombraré… Consecuencias de lo cotidiano.

Mientras el pelado intenta ponerse una lente de contacto en su oído izquierdo, la señora mayor le repite varias veces que de esa forma nunca será feliz, pero es inútil decirle, él cree que su método es infalible.

Volvemos a esa magia de la que habla de la gente, lo que parecía esplendoroso termina siendo muy común, ya que la señorita que tiene una cabellera esplendorosa; comenta que rara vez se lava sus cabellos, pero cuando eso sucede dice, “no sabe lo bonita que me queda”. No sé si felicitarla, o sonreírme fuerte, he optado por mantener silencio, y guardar ese recuerdo para cuando ando un poco estúpido.

Hablando de logros, no se imaginan la cara del pelado cuando por fin le hizo caso a la mujer grande, se siente feliz por tener la lente en el ojo, pero también se siente apabullado por la sonrisa irónica de quien le indicaba lo que tenía que hacer desde hace largo rato.

Nuevamente todo vuelve a la normalidad, el pelado se ha marchado en busca de la felicidad, la piba de los cabellos sin champú ha decidido seguirlo, parece que los dos entendieron que la verdadera alegría está en los caminos que nadie transita.

Yo vuelvo a pensar en mis sueños, y de cómo podre seducir a la morocha para que no me busque antes de tiempo, eso pareciera algo lejano para la señora que se sonríe fuerte por lo acontecido con el pelado, y por la sensibilidad que manejan las flores sin pétalos.

Seguramente la cotidianidad nos abrazó tan fuerte, que la magia de la que todos hablan, se ha llevado puesta a la creencia, ya que hora somos parte de un circo que le vende felicidad a los fantasmas por dos pesos con cincuenta.

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