Cuando sea grande

De grande me preguntan que haré cuando sea viejo, de chico me preguntaban que carajo iba a hacer de grande, parece que las personas crecemos con preguntas fuera de moda, o con supersticiones inventadas alrededor de una triste fogata.

Sé que por momentos soy más estúpido de lo normal, no hace falta que muchos lo asientan con la cabeza, con solo observar mis ruegos de compañía a señoritas inalcanzables; ya voy desvelando mi costado torpe.

¡Ojo! También confieso que en varias ocasiones he propinado esas situaciones para desenmascarar a las sonrisas que parecen perfectas, porque, aunque parezca contraproducente, siempre he terminado sonriendo ante las excusas que me propinan las reinas.

Todo eso es parte situaciones vividas y que podrían dar una respuesta a ese “¿qué vas a hacer cuando seas grande?” pero sería muy hipócrita de mi parte catalogar mi vida para demostrar que puede ser mejor o peor que la del otro, demasiado tengo con lo que elegí llevar en mi mochila, a tener que decirles “porque cargas tanto tu valija, si tu viaje durara muy poco”

La realidad indica que ninguno de nosotros podrá concordar, ya que, si yo añoro mirar flores en los Países Bajos, es probable que alguien desee juntar mucha plata para comprar un futuro mejor. Entonces ellos me dirán “que piensas hacer cuando seas grande” yo les responderé “ya no le tengo miedo a ser grande, les temo a los que solo sonríen a cambio de un billete”

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