Dejamé ser libre

Llévame para donde tú quieras, pero recuerda que en algún momento puedo escaparme. No es que sea rebelde, solo que me encanta pintarle muecas a la luna y divertirme con los sonidos de los pájaros.

Seguro que a vos eso te parecerá algo estúpido, y hasta llegaras a pensar que la vida no me importa, pero desde hace bastante tiempo que he preferido disfrutar de un vaso de agua; a tener que ofrecer dádivas a los que se visten con atuendos robados.

Día a día he tratado de que vos me entiendas, estoy convencido de que he logrado que eso suceda, pero tus deseos de convertirte en reina; han hecho que valores más a la gente que despotrica con palabras, que a un delirante que se abraza sinceramente con la gente.

No voy a culparte, demasiado tengo con los sueños que rondan en mi cabeza. No son pesadillas que me acuchillan, son anhelos que buscan encontrarse con una loca realidad, y con un puñado de viejos que sonríen.

Es por eso que no busco alguien que ordene como debo encantarle al mundo, solo trato de encontrar a alguien que les sonría a los problemas mientras jugamos a la escondida con la mujer de capucha.

Porque por más dinero que tengas en tu bolsillo y por más deseos que yo tenga en mi mente, tarde o temprano habremos perdido el juego contra la señora muerte.

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