Desafiantes

Veo seis personas que buscan desafiar a un molino roto. Muchos pensarán que son incrédulos, otros dirán que lo hacen porque están aburridos. Mientras esos «loquitos» buscan una estrategia, escucho a lo lejos al vendedor de verduras. Él intenta convencer a una anciana sin dientes de que sus repollos son tiernos. 

Ya han pasado cinco minutos. Se siente la respiración entrecortada de una mujer solitaria y también puedo percibir el silencio de un lugar que está colmado de soledad. Aunque sea sábado, sé que los que buscan desafiar una tarde de invierno se han enmudecido por el frío y por los tramposos. 

Hay algo muy realista en todo este mundo alocado que estoy observando. Es que «los desafiadores» no van a lograr derrotar a ese molino destartalado con un desafío bélico. Ya que ese molino tiene el corazón intacto y goza de las miradas estúpidas de los soberbios.

Como nada es para siempre y tampoco podemos escondernos de la señora de negro. También existe una sola manera de derrotarlo. Es que esas seis personas que intentan desafiarlo se tomen de la mano y se pinten las caras de payaso. Con eso, ellos lograrían hacerlo reír hasta desmayarse. Porque aunque nadie lo crea… Ese molino es mucho más simple que cualquier ser humano.

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2 comentarios en “Desafiantes”

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