Despertar

Miles de espinas va esquivando mi cuerpo, siento como mi sangre se va escondiendo dentro de mis finas venas para no sentir el colapso. Son Infinitas sensaciones que se cruzan por este cerebro deteriorado, necesito afrontar ese extraño dolor y desafiar esa maldita tempestad que se avecina.

Mientras me voy refregando contra el sucio piso, un montón de lenguas llenas de fuego tratan de incinerarme. He dejado de ser yo por un momento, mi cuerpo se esfuma entre la oscuridad y es golpeado por un ángel disfrazado de ciruja.

No hay más lamentos, solo un silencio tan profundo que me hace despertar. Camino ensangrentado sobre unas sábanas blancas tratando de llegar hacia los brazos de una anciana.

Ahora ya no es dolor, son sonidos de una melodía que es odiada por la incertidumbre que solo esperaba novedades trágicas. Como puedo voy liberándome de esas ataduras que marcaron mis brazos, para darle paso a una mueca de alegría en mi rostro.

Me río a carcajadas de lo que ha sucedido, no importan esas manchas oscuras en mis piernas, tampoco si mis tripas siguen colgando. Solo necesito divertirme de mis miedos.

Nadie logrará que vea este día de forma diferente, ya que es una jornada de disfrute. Su majestad me ha dado una chance más para buscar a esos culpables malintencionados, y también a los incrédulos que se visten de pacíficos para satisfacer a los ladrones.

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