Días nuevos.

En este vuelo hacia el abismo vamos desnudando nuestra alma de forma constante. Parece algo catastrófico para los ojos de los ancianos conservadores, pero agradable para los locos que buscan concretar sus sueños.

Se van terminando de caer las últimas hojas de este árbol que nos dio bastantes sombras, y demasiadas alegrías. No sabría explicar que ha sucedido con el tiempo, ya que ese pelado árbol de un momento a otro estará lleno de nuevos sentimientos.

En ese transcurso de esperar este tremendo acontecimiento. Veo como los caranchos aún sigue buscando pleitos que les convenga. Ellos usan el mismo discurso de antaño para quedarse con la mejor presa. ¡Es probable que eso sea eterno!

Las mariposas de colores fuertes han cambiado su vestimenta, se dieron cuenta de que ponerse tanto brillo en los labios puede espantar a los leones acéfalos.

No tengo dudas de que estamos saltando de forma permanente, porque ver nuevamente al árbol dando sombras, no se condice con las monedas que guardamos en los bolsillos para celebrar eso que llamamos vida.

Estoy comenzando a correr muy fuerte, mis días me vienen persiguiendo. No es señal de que sea temeroso de ellos. Solamente que veo a los avarientos tratando de agredir al tiempo, ellos tienen un solo objetivo, sacarle un pasaje a Disney al carnero que recién degollaron. Lamentablemente eso no condice en la imaginación de un tiburón alado.

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