Volando en una nube blanca voy en busca de nuevas aventuras. No intento complacer a nadie; ya lo hice en varias oportunidades y solo fue sembrar semillas híbridas en el desierto. Desde acá puedo ver la copa de los árboles y el río que sigue creciendo. De una forma u otra, eso me distrae bastante.
Sé que en algún momento nos podremos cruzar. Vos estarás viajando sobre un arcoíris, con tus alegrías guardadas en una valija y con tu vestido floreado, ese que tanto te gusta. Seguramente me saludarás muy atenta; yo te observaré como el sol al planeta que tiene más cerca.
Por momentos voy charlando con la sentimental de la nube. Ella me cuenta que se ha separado de los otros cúmulos. Quiere ser libre, ya que por las noches desea jugar con las estrellas. Aunque su decisión parece disparatada, creo que su anhelo está muy cerca de mis sueños.
Nuevamente el sol ha salido. La lluvia va menguando para darle paso a ese haz de colores que tanto nos hipnotiza. Trato de visualizarte para sentir tu misterio, pero no hay siquiera vestigio de tu ser. Parece que has decidido guardarte en tu valle para que nadie te observe.
Quizás hoy no sea el momento de ese encuentro. Solo espero que seas feliz y puedas gritarle tu dolor al viento. Es probable que él te ayude y te haga sentir ese impulso que tanto has buscado. Porque no siempre se puede viajar sobre arcoíris; en algunas ocasiones hay que subirse a las nubes blancas para sentir que estamos vivos.