El mejor regalo

Le he pedido a la luna un poco de alegría, seguramente a ella le cause risa mi petición; porque hubo ocasiones en que le pedía un amor y me terminaba regalando un cucharón de madera. Diversidad de criterios o chistes de mal humor de una señorita que por las noches de agosto luce una silueta atractiva. 

Por momentos siento que ese niño lleno de regalos está haciendo un tremendo berrinche porque no le compraron la espada de colores que él tanto quería, no es que él sea caprichoso, solo que le compraron una colección de autos de colores que sus progenitores habían añorado tener de pequeños.

Es probable que ese pequeño esté pasando por un conflicto parecido al mío con la delirante de la luna, como ella está colmada de amor, debe suponer que con un pedazo de madera voy a alegrar mis días. No es que yo sea menos delirante que ella con mis regalos, solo que me gusta disfrutar de un rostro contento de alguien que recibe lo que anhela. 

Si hay algo en lo que puedo coincidir con el satélite natural de nuestro planeta, es que ella siempre me ha escuchado, y hasta en algunas ocasiones se ha transformado en una fiel compañera, no la han detenido ni las cuatro estaciones, tampoco las más crueles de las tormentas. Porque la luna es tan mágica…Como lo son aquellos padres que no tienen una fecha especial para abrazar a sus hijos y decirles que sean felices siempre. 

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