El mundo y la felicidad.

Ya he dejado de intentar caerle bien al mundo. Es más, siento que el mundo es mi mejor amigo, no es que quiera quedar bien con él. Es que realmente he podido sentir su afectuoso abrazo este domingo por la mañana.

También este domingo por la mañana he recibido la visita de la felicidad, más allá de que ella andaba ocupada, y con poco tiempo. Me brindo un par de enseñanzas para que pusiera en práctica.

Nada en especial, solo me dijo que no me preocupara demasiado de la gente que dice estupideces, y de los idiotas que buscan pintarse de héroes para llamar la atención.

Respecto al mundo puedo decir que lo vi bastante maltratado, ya no tiene la misma mirada que de hace 40 años, eso sí. Me sugirió que me lleve mejor con la muerte, que no vale la pena hacerme el rebelde en primavera, muchos menos los primeros días de noviembre.

La verdad que estaba necesitando del abrazo del mundo, y de los consejos de la felicidad. Estaba estancado esperando días mejores, pero ellos me ayudaron a darme cuenta, de que esos días pasaron cuando nos reíamos en familia, y donde a la prisa no se le veía ni siquiera la pierna.

Ahora son solo días, días oscuros, días con flores. Días donde tratamos de que sean agradables, ya que la vida nos sigue dando oportunidades para ayudar al que lo necesite, y para abrazar a ese que está poseído por su ego.

No es tarea fácil, pero el mundo me dijo que los cambios de los que todos hablan. No es mostrar que tan grande son nuestros zapatos, es darnos cuentas de que él se mueve, y nosotros nos detenemos a pelear por un billete.

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4 comentarios en “El mundo y la felicidad.”

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