El último camino

Secundados por una tropa de mosquitos, marchan dos gatos en busca de amor. Ellos no quieren morir sin intentarlo. Aunque uno de ellos ya casi no puede caminar, ha tratado de continuar. Sabe que el afecto que siente por su compañera lo motiva a seguir.

A su lado está ella. Escultural, de buen pelaje y con una característica muy especial. Tiene en su lomo una mancha que la hace única. Sí, tiene una estrella dibujada.

Los dos llevan más de diez años caminando a la par. No importa si esos insectos chupasangres los atacan. Es por eso que han cubierto su cuerpo con flores de lavanda para poder subsanar ese inconveniente.

También han sufrido ataques de perros, comadrejas y algún que otro hurón. Incluso los vástagos de las enredaderas de flores azules han intentado detenerlos.

En este momento están por llegar a un lugar donde todo está en silencio. Tampoco hay personas, mucho menos dinero para comprar alimentos. Eso sí, hay varias palomas que parecen dar la bienvenida, pero ellas solo quieren procrear su raza.

Sí, han llegado a un lugar en el que nadie quiere estar y que muchas veces nos causa hasta náuseas pronunciarlo, ya que varios seres queridos se quedaron ahí para siempre.

Muy silenciosamente, ellos entran. Ella ahora lo está empujando con sus patitas. Él ya no puede más, aunque intuye que pueden ser sus últimos minutos. Le ha pedido a su compañera que lo abrace. Seguramente, en sus pensamientos, se habrán dado cuenta de que no iban en busca del amor. Ellos ya se amaban desde el día que se conocieron. Solo que fueron a despedirse.

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