Enceguecidos

Muchas personas piensan que no van a morir jamás, es impresionante como viven acelerados tratando de juntar dinero para construir un mundo lleno de ostentación y vanidades. No voy a negar que también hay varios que han limitado hasta sus ganas de comer con tal de seguir acaparando bienes.

Es ahí que la muerte se regocija de ese tipo de personas, muchas de ellas han terminado solas o escasos de amigos por el poco tiempo que han decidido brindarles a sus semejantes pensando en un bienestar lleno de monedas de gran tamaño.

Obviamente que la señora innombrable se sonríe cada tanto de los avarientos, y en varias ocasiones les muestra su arma tratando de intimidarlos. Claro que ellos están enceguecidos de obtener riquezas, y solo en pocas ocasiones donde la parca les toca un ser querido pueden llegar a reaccionar.

No creo que haga falta tener un título profesional o ser un don nadie para sucumbir antes ese deseo facineroso de contar mucho dinero para poder guardar. Ya que he podido observar al doctor pidiendo limosnas cuando su bolsillo está colapsado del vil metal, pero también he visto al andrajoso buscando precios baratos, cuando en realidad el número de techos que posee; son más grandes que las cifras de su edad.

Siempre escucho a varios viejos que dicen “en el cajón no se llevaran ni siquiera los zapatos…” Yo le agregaría “No solamente eso, tampoco podrán llevarse el cariño de un hijo, de un amigo y del coqueteo de una mujer hermosa llamada… Felicidad”

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