Final

El final se va aproximando, las palomas adormecidas y el olor a podrido hacen que todo sea insoportable. Las manijas de este cajón antiguo han comenzado a emitir sonidos, no creo que podamos soportar una época de aniquilados mentales.
Me arrastro por un manto de flores amarillas buscando escapar, aunque sienta que tengo todo controlado. Los embates de esos cerebros nefastos hacen que sucumba en el olvido.

Podría esta noche pedirle esperanzas a la luna, pero es casi imposible. Ella se ha llenado de odio, y no le dará caricias ni siquiera al más iluso. Es casi lógico su sentimiento, todos se burlaron de ella, y ninguno fue digno de pedirle disculpas.

Continuo en el piso abrazado a mi ingratitud, cuando siento ruidos estrepitosos en mi cabeza, son un par de hormigas que han logrado ingresar por mis oídos. Intente que no me invadieran, y tampoco que me hagan daño, solo fue un intento. Ellas fueron muy inteligentes, aprovecharon que me distraje mirando un desgastado atardecer.

Quiero levantar mi mano para que los rayos del sol no me den directamente en mis ojos, pero siento el estampido de un arma de fuego a no más de diez metros. Esta ha sido disparada por un caniche en traje de baño, la bala ha impactado en el centro de una flor del cactus; la cual fue cultivada con mucho amor por un hombre solitario.

Doy mi último suspiro, las flores amarillas se van apagando de forma intermitente. No siento más nada, los embates de las mentes oportunistas han logrado que sucumba. Ellos me han obligado a que me extinga, ya que de lo contrario debía ser parte de su secta enfermiza.

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