Instante

Mi corazón está encerrado en un mundo lleno de tempestades, lo siento como late de fuerte, e inmediatamente me sumerjo en ese mundo de palpitaciones temporales.

De pronto siento que los brazos del arcoíris me cobijan y comienzo a respirar de forma más lenta. Juro que en esas ocasiones preferiría quedarme totalmente callado y no depender de nadie, pero los recuerdos no gratos del pasado hacen que pueda llegar a desbordar.

Cuando la calma ha llegado puedo darme cuenta de la importancia de la sinceridad, y de lo inútil que suele ser uno cuando no es adicto a la verborragia. Ya que todas las palabras que callamos se quedan guardadas dentro esa arma que nunca queremos usar.

Durante estos días ando buscando inmolar mis tristezas con un sachet de yogur vencido, cosa imposible. La fermentación de esos productos hace que me vuelva más visceral con las mariposas que se disfrazan de hadas. Trato de ser indiferente a todo eso, pero me supera ver la gente como se pone de rodilla ante los cactus que tienen los bolsillos llenos de felinos americanos.

Sé que no será la última vez que me toque ver ese tipo de situaciones. Tampoco es que quiero acostúmbrame a que siempre los delfines se tengan que bajarse los pantalones para que sean considerados, solo que hoy he decidido pensar solamente en las inquietudes que me plantea la realidad, y en los deseos de éxito que me dice la señorita que está mirándome en este momento. Tal vez ella no se ha dado cuenta, pero su sonrisa ha logrado que hoy no piense en las caricias de la parca.

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1 comentario en “Instante”

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