La hermosa y el loco.

Ellos se conocieron una mañana de invierno donde los días fríos trataban de quedarse en el olvido. 

Ella, hermosa, educada y pasional. Algo extraviada por la brisa del sur, o por las decisiones desconcertadas que le habían encomendado para esa jornada.

Él, bohemio, delirante y descontracturado. Esté por momentos intentaba seguir de pie, pero también buscaba conectar con las sensaciones que había perdido en un par batallas.

No había mucho tiempo para la camaradería, así que ella fue quien inició el saludo de bienvenida. Se notaba su empatía, porque en todo momento trató de que él se sintiera cómodo. Convengamos que ese jardín en el cual estaban se veía un poco convulsionado por un extraño acontecimiento, ya que por un lado se veían dos flores tristes que intentaban complacer a la reina, y en un rincón oculto estaba esa flor hermosa que cautivaba con dulzura a quien intentaba cruzar el cerco.

El loco sintió que estaba en un mundo equivocado, había pocas sonrisas y la magia parecía haberse esfumado; pero sentía que algo de ella lo estaba atrayendo, no sé si era su belleza, o las historias de sus añoranzas que estaba conmocionando un poco su sensibilidad.

Por un momento tuvieron una mirada de complicidad que duró menos de un segundo, situación que al loco le permitió observar que esa hermosa mujer  era mucho más que la simpatía que irradiaba. Ella no solo era una flor que llamaba la atención  por su apariencia, también se sentía agradable hasta la profundidad de su alma.

Por un par de horas dibujaron afectos sobre las miradas de un par de colibríes, también disfrutaron de alguna broma, y de los afectos de ternura que suelen dar esos bellos pajaritos. Casi sin darse cuenta, el tiempo se había esfumado, el loco estaba viajando a su delirio, mientras ella se divertía jugando a ser una niña con las palomas. 

Desde ahí nunca más volvieron a verse, pero cuentan las estrellas que por las noches ellas buscan que se hagan compañía, ya que él se preocupa cuando esa hermosa mujer se encuentra triste, y porque ella se alegra cuando el loco le regala un par de melodías.

Como todo lo que sucede en la vida, nunca sabremos si ellos se olvidarán para siempre por culpa de la prisa, o si volverán de nuevo a encontrarse. Situación que sabremos seguramente el día que la hermosa y el loco hayan sentido el perfume amargo de las nostalgias, o si juntos pudieron sonreírle a la luna; mientras juegan a ser grandes. 

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