Deambulan pacíficamente en busca de carroña esas almas llenas de resentimiento. Han luchado contra la barbarie, pero ahora solo son unos insignificantes adoradores del dinero.
Ya no contemplamos sus risas como solíamos hacerlo en aquellos tiempos lejanos. Hoy son murmullos indecorosos de personas vestidas de gusanos. Sabemos que es ropa muy cara. Eso sí, siempre serán unas larvas que nunca llegarán a ser mariposas.
Gentilmente me han pedido que los aplauda. Situación muy complicada. Ya me quedé sin manos de tanto hacerlo. Por ahora, prefiero silbar muy despacio en ese lugar impregnado a sexo vencido. No quiero ser el hazmerreír de los leones poderosos. Demasiado desorden vengo cultivando en mi mente.
Seguramente seré mal visto por las escuálidas mentes de esos políglotas llenos de medallas. Incluso han intentado convencerme de que las frutas verdes son un antídoto para ser feliz. Es por eso que cerraré las ventanas de una forma muy hermética. No quiero sorpresas desubicadas al amanecer.