Observación

Voy surfeando olas de color amarillo y sonriéndole a la vida por permitirme escuchar a un amigo, es probable que termine siendo algo mundano para los artistas que dirigen los estamentos de la moral, pero realmente nada de eso ya me importa, hoy solo disfruto de las personas que me brindan su auténtica sonrisa.

En ese avistaje que me va permitiendo este viaje placentero, he descubierto a la señorita de lentes. Ella luce más hermosa que nunca, ha dejado sus gafas en algún lugar oculto y ha soltado su encantadora cabellera, no quiero imaginar lo tristes que se habrán puesto las rosas por ver tanta belleza junta.

A pocos metros de mi destino final veo a dos señoras jugando ser aves y a un niño totalmente despeinado que pretende comprar un pedazo de chocolate con una moneda de un peso.

Parece un poco ilógico, pero le tengo más fe a esas mujeres volando por el celeste cielo, a que ese pibe pueda manchar sus labios con la tentadora dulzura marrón.

He llegado al final, la calma se acentúa en un domingo demasiado atípico. Ya que las milanesas que un día cocinábamos, hoy son un par de salchichas que tienen menos encanto que dos palomas jugando a ser actrices. No es que dude de las capacidades de esas aves, solo que me cuesta creer en la veracidad de los caranchos que elaborarón el embutido.

Compartir
Compartir
Compartir
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *