Sábado

Es sábado, me bajo por un minuto de mi somnolencia para sentirme un poco libre. No es algo que suceda de forma permanente en estos últimos años.

Por un momento se siente todo tan silencioso, hasta que una brisa del sur me hace descubrir un cartel abandonado. Ese ruido tan particular que hace al golpear contra un abandonado algarrobo, logra que pueda describir situaciones totalmente desapercibidas en la inmensidad de este lugar.

De pronto siento que alguien se escapa entre los arbustos buscando soledades. Son demonios que tienen prisa, y que en un momento del día han decidido buscar su propio destino. No se ven para nada temerosos, al contrario, se les nota en su rostro una oscura maldad.

Un pequeño asno se divierte al observarlos. Sabe que a él no podrán atacarlo, ya que carga con la inmunidad de haber nacido en el campo, y la protección de su progenitora que lo está observando. A lo lejos se ve un hombre tirado, parece que las tormentas no tuvieron piedad de él. Se ha quedado todo desmembrado, y con el transcurso de los días, ya se percibe un olor nauseabundo que está atrayendo a los caranchos.

Cierro los ojos por un segundo y siento que mi corazón comienza a latir de forma rápida. Mis recuerdos han vuelto por un instante para indicarme que aún estoy vivo, que todo lo que estoy observando es la realidad de un mundo colapsado, pero que si ellos logran resucitar mi alma. No solo podré sentirme alegre los días de semana, también lograré que alguien le ponga un bozal a los garcas.

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1 comentario en “Sábado”

  1. Marce gracias! A veces la inmensidad del campo logra hacernos sentir vivos. Me trajo mucha nostalgia ver esa foto ..esa flor nunca supe su nombre, tampoco hice nada por averiguarlo pero me transporto a mí niñez, gracias!

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