Silvina

¿Dónde te habrás marchado negra hermosa? Es probable que estés corriendo con tu trotecito de costado, o ladrando tan fuerte que vas despertando todas esas almas caninas que ya se partieron antes.
¿Qué si me duele tu partida? Demasiado, por mi cabeza pasan esos momentos donde tu mamá Nina te estaba pariendo en mi habitación, o donde te tapabas con un trapo de piso para que nadie te viera.

Ya no estarás para esperarme en la puerta de casa cada vez que yo salía. Ya no me despertarás en la madrugada tocando la puerta para salir a hacer tus necesidades, o saltándome cuando estabas alegre. Tampoco te pararás para abrir el picaporte de las puertas para que tu madre se escape.

Pasamos casi once años haciéndonos compañía, donde vos eras la que me hacía el aguante cuando me invadían las tristezas. Ahora te has ido, obvio que estamos llorando, y que será un día de mierda, como lo fueron esos días que aquellas almas de cuatro de patas se marcharon de esas casas donde vivíamos.

Silvina, quiero decirte que te llevaste un poquito de nosotros hoy. No sé si habrá sido suficiente el cariño que te dimos, o nos faltó un poco más de entereza para despedirte. Aliviaré mi dolor con las palabras de un sabio amigo, “Me alegro de que paso su vida con ustedes, sin dudas llena de afecto y amor”

Hasta siempre Silvina. Gracias por estos años de compañía.

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4 comentarios en “Silvina”

  1. Marce ,,jamas lloro a pesar de mi jodida enfermedad y con tu relato lloré, no hay nada más fiel a la compañía de una mascota 😪 te mando un fuerte abrazo amigo❤️🇺🇾

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