Sin miedo.

Me duelen los recuerdos que deje olvidados en mi antigua billetera. No eran necesarios para seguir apostando a esta demacrada vida, pero estoy seguro de que hubiera sido más divertido estar juntos a ellos. Ya que ahora me aburro demasiado con las estupideces que hacen los reptiles que están de moda.

Por qué es increíble ver cómo ellos se están trepando a los hombros de los rinocerontes solo por mirar al mundo desde una forma más despectiva. Aunque esos seres escasos de luz me buscan día a día para que sea parte de su cofradía, me he sabido ocultar entre los brazos de los que me quieren y las palabras que me solía decir mi progenitor. No eran genialidades de un sabio ateo, eran sinceridades de un peón de campo que supo conquistar a Dios.

Estoy liberando las ataduras que yo mismo fabrique, porque a veces deje de pensar un instante para convertirme en una flor de amapola, pero eso fue en vano. Porque yo soy la tierra que cultiva las flores que hacen obnubilar a la luna, y le dan cariño a las almas errantes.

No me provoquen con sus banalidades, y tampoco con sus estamentos llenos de barro podrido. Ya que he nacido en un lugar donde no solo se cultivaban frutos que alegraban la panza, también era un espacio donde me enseñaban a dar abrazos sinceros y a no creer en las personas de sonrisas ficticias.

¡Feliz San Valentín!

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3 comentarios en “Sin miedo.”

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