Un día mas

Intento saludar a la anciana que se aproxima, pero ella antes que nada me dice, «¿vio el viento que se aproxima?, lo dijeron está mañana en la radio.» Le sonrió con cariño, y le respondo que seguro llegará está tarde. Ella sigue su camino de forma muy alegre, ha terminado de corroborar las predicciones climáticas con un payaso que tiene la cabeza llena de incertidumbres.

De pronto siento campanas que suenan muy fuertes en lo más profundo de mis oídos, me regocijo de alegrías al escucharlas. Tal vez sean recuerdos añorados, o quizás los días de angustia son los que estén golpeando la puerta.

Mientras intento buscar la calma, una adolescente se viste de princesa, y juega a ser la dueña del condado. Su descortesía parece haber sido adquirida en lo profundo de una alcantarilla.
Me cuesta entender cómo la sinfonía melódica del pasado no puede unirse con un presente desafinado. Situación que provoca, que ni siquiera pueden encontrarse en la puerta de un excusado.

Seguramente todo eso no le importe al señor que viste camisa de un solo color, él se preocupa por tener la barba prolija, y que las señoritas intenten seducirlo en las tardes calurosas de este devastado paisaje agreste.

He tomado un respiro para tomar un sorbo de una infusión añeja. La camarera parece inexperta, lo corroboro cuando derrama un poco de jugo sobre la mesa. Sería ilógico pensar que a ella eso le importe, demasiado tuvo con calentar un poco más el agua de ese té frío.

Siento que debo acostumbrarme a no sentir sensaciones de ignorancia, y de falta de interés. Presiento que varios usan esa moneda de forma permanente, pero me sigo resistiendo a decir, “buenos días”, y a desear con sinceridad que tengan una mejor vida.

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2 comentarios en “Un día mas”

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