Un instante detenido

Reímos y lloramos a la vez. No por ser indecisos ni maliciosos. Quizás sea el perfume encantador de la incertidumbre el que nos deja desiguales. Caso contrario, habría que culpar al destino de nuestros improperios, pero ya lo hemos cargado demasiado con las estupideces que siempre cometemos.

Entre esos destellos de realidad que golpean la puerta, me encuentro con un jarrón de cristal. En él hay una rosa con los pétalos caídos. Aunque sé que pasaré muy poco tiempo observándola, trato de escucharla y de sentir lo que a ella le pasa. No es mi intención quedar bien con esa hermosa flor con una simple charla. Solo intento que podamos sonreír por un momento y olvidarnos de ese tiempo perdido que ha quedado tirado en algún bolsillo descosido.

No pecaré de intrépido ni de ser un alma motivadora. Eso sí, he sentido felicidad al ver que sus pétalos han tomado impulso y que esa rama que se veía inmovilizada ahora se regocija al saber que esa soledad que viene cargando solo es una limitación indebida, ya que su alma sigue tan fuerte como el día en que fue apreciada por primera vez, en los días de primavera.

El tiempo se ha terminado. Ya no hay posibilidad de seguir observándonos. Ella se quedará en el jarrón de cristal, ofreciendo su belleza a quien pueda acercarse, mientras que yo seguiré caminando solitario bajo esta noche de luna creciente, recordando que una noche no solo contemplé su belleza, sino que también pude observar cómo esa flor intentaba sanar su alma.

Compartir
Compartir
Compartir

1 comentario en “Un instante detenido”

  1. MARAVILLOSO, LA SOLEDAD DESESPERA,PERO CUANDO UNO ENCUENTRA GENTE ESPECIAL(LOCOS SOÑADORES,PENSADORES,HACEDORES)…LA SOLEDAD SE LLENA DE VIDA,RESUCITANDO ALMAS DEVOLVIENDOLE LA ENERGÍA, ALEGRÍA Y AMOR….ESO ES TRIUNFAR…..UN ABRAZO JACHALLERO Y SALUDOS ……

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *