Un mundo paralelo

Nadie a parado de toser, tampoco el pequeño ha dejado de llorar, es más, hay un ruido infernal que se apoderado de la señora rubia; la cual ha terminado colapsada en el asiento de una camioneta de gran porte, ya no sabe si llorar o enviar a su hijo nuevamente a la guardería.

Mientras los hipnotizadores de los carteles me piden ayuda, estoy escapando hacia un mundo que parece interesante. No sé en qué momento a sucedido; pero estoy en un lugar lleno de cristales. La piba que me recibe se nota que ha tenido una noche de profunda meditación, sonríe permanente y trata de decirme que ella ahora está bien.

En mi estropeado inconsciente estoy tratando de entender que es estar bien para ella, medio tartamudeando le digo «¿qué es estar bien?», la piba me mira algo desorbitada detrás de sus gafas y sin decirme que estúpido que sos, lanza un «es estar bien…» creo que le dije que bueno para no improvisar más la charla, pero sus ojos brillosos indicaba que estaba lejos de la felicidad.

Nuevamente salgo al universo que iba transitando, parece mágico por los juguetes que andan colgados, pero algo extraño porque lo que está sucediendo. No es nada de otro planeta, pero busco sincronizar mi mente con un par de señores que van fumando unos cigarros enormes, ellos buscan converger entre la realidad de un grandote que está orinando un árbol y la desidia de una señora que buscan un pedazo de pan en el fondo de un basurero. Hace un tiempo todo eso parecía algo descabellado, pero creo que alguien se encargó de normalizar esa incómoda situación con la ayuda de un par de fanáticos y de promesas inconclusas, tal vez no sean ellos; hay una gran probabilidad que también podemos ser nosotros los causantes.

Después de varios metros transcurridos y pensando en que será lo bueno y quién será el malo, me parece haber llegado a destino. El secretario de lentes y con un aro del cual cuelga una cruz se le nota que le resulta más importante el reel de una red social; que mi consulta. Es obvio, a quien no le interesa más un like que una charla sin sentido con un viejo rengo.

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