Un sueño

Hoy me desperté imaginando que tenía un bolso de colores en mi mano izquierda, y un cerdo pequeño color blanco en la derecha. Pensaba que si ese animal llegaba a sonreír, podía ser protagonista de cualquier noticiero amarillista.

Mientras voy a la cocina en busca de un vaso de agua, veo que en el rincón izquierdo de la heladera deambula una rodaja de limón en estado decadente, por más que intente ponerle toda la actitud, ni siquiera servirá para condimentar una lechugada arrugada.

En el transcurso de la mañana tengo pensando ver un programa de cocina de los países nórdicos, y una meditación guiada por una cacatúa de la selva amazónica. Aunque ustedes no lo crean, ellas te enseñan a ver la vida de otra forma.

Por la tarde buscaré piedras energéticas en el fondo de un canal de riego. Ya que si no lo hago, puede que todo lo que pensé en la semana; resulte todo un fracaso. Eso fue lo que me explicó un pájaro carpintero, el día que no podía resolver un problema que tenía en mi riñón izquierdo.

Una vez llegada la noche haré el ritual de todos los días, buscaré tilo cosechado en días de luna menguante, y prepararé un té que me tranquilice el alma. Receta que pude obtener en un canal de astrología que pasan por el canal de cable.

No creo que hoy pueda mirar las estrellas, el cielo luce nublado. Y ya me dijeron en el programa de cultura que siempre veo por la tarde, que no debo mirar al firmamento en las noches llenas de nubes, ya que si lo hago, podría tener dolores en el tobillo izquierdo.

Lo que si espero con ansias, es poder volver a soñar esta noche con el cerdo blanco sonriente. Necesito atraparlo de forma urgente, ya que ahora me lo estoy imaginando con una manzana en la boca en esta parilla que solo sabe de recuerdos.

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