Vuelo peligroso

Salimos a buscar la felicidad arriba de un avión sin combustible, parece que tratar de descifrar algún corazón roto en estas épocas, es tan necesario como surcar el cielo para que todos nos vean.

La mujer que siempre se ríe a carcajadas, ahora se queja de que el mundo conspira contra ella. El señor de bigotes también decide exponer el cansancio que le produce su esposa; pero le regala una flor llena de dólares a su amante.

Un combo de pasajeros abatidos que tratan de mover los brazos por inercia. Ya no los satisface ni la pasión, eso sí, enarbolan la bandera del amor para siempre. 

Al fondo del pasillo está la señorita que se maquilla con barro de Estambul y se depila las axilas con una pinza de corte que le robo al electricista. Ella me sonríe, y dice que le causa gracia mi delicado flequillo, y mi perfume barato de la india.

Estamos listos para despegar, la azafata llena de plumas nos pide calma, el capitán le da la última pitada a su cigarro. Parece una locura hermosa sentirnos divertidos, no importa si pagamos lo que debíamos, o si mañana estamos cubiertos de tierra. Por hoy solo importa volar y decirle al mundo que ya no nos interesa que esté perdido.

Hacen el último recuento, faltan dos personas, nadie se ha dado cuenta que en el fondo hay dos que se cubrieron la cara con unas máscaras del hombre araña. “Ya nada de esto me sorprende” grita el anciano mientras se toma una pastilla azul para el reuma.

¡Estamos volando!, por favor no me hablen, dice la muñeca inflable del anciano. El bigotudo sigue con las flores en la mano, me consulta si está bien lo que está haciendo, yo solo le hago seña con el dedo en la boca de que haga silencio, no quiero que se dé cuenta que su mujer se está besando con la azafata.

Cierro los ojos y alucino que estoy viajando hacia las puertas del cielo, sé que hasta ese lugar nunca tendré pasajes, pero si imagino la cara de felicidad que tendrá la paloma blanca cuando se topé de frente con el estúpido que le prometió un paraíso lleno de palmeras.

Se que pronto llegaremos, el anciano será feliz con su compañera, el de bigotes seguirá despilfarrando su dinero pensando que es feliz. Lo que, sí me preocupa un poco, es saber dónde quedó el experimentado piloto, este me había prometido una receta mágica para conquistar a la piba de lentes. 

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