Lo necesario

Caminamos tomados de la mano por una calle cubierta de hojas coloridas, buscando encontrar algo que necesitábamos con urgencia. Ninguno de los dos imaginó que podíamos llegar tan lejos, y sin embargo ahora el perfume de un campo de flores blancas nos abraza para darnos la bienvenida.

Seguramente fuimos hablando de todo aquello que no estaba pasando. O, más probablemente, descubrimos que podíamos sonreír sin pensar qué dirían las nubes oscuras, o sentir lo delirante que se pone la luna cuando nos cuenta las historias de amor que le tocó presenciar durante las noches de febrero.

El tiempo ha pasado muy rápido. Ya no están esas lágrimas que corrían por tus mejillas cuando me contabas lo sola que te sentías. Tampoco están mis dolores de cabeza por pensar demasiado en la empatía.

Ahora estamos los dos juntos, como nunca lo imaginamos. Vos, alucinada porque un colibrí se ha posado en tu hombro. Mientras que yo pienso en las locuras que hace el sol con sus rayos sobre las montañas, sin que te des cuenta.

Hemos aprendido que lo preciso y lo necesario son mucho más importantes que una corona de laureles o un regalo envuelto en papel brillante. Porque, al fin y al cabo, tenemos que morir para que algún estúpido nos diga que el sol es brillante.

 

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1 comentario en “Lo necesario”

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